Cuando la mente se vuelve tu peor enemigo
Hay días en los que el problema no es lo que está pasando afuera, sino lo que tu mente decide repetir adentro. No es la situación, es la historia que tu mente construye alrededor de la situación.
La voz que critica todo
Esa voz que te dice “no eres suficiente”, “otra vez fallaste”, “siempre haces lo mismo”, no es la verdad de quién eres. Es una mezcla de miedos, heridas, comparaciones y expectativas que se fueron quedando grabadas en tu interior.
El problema es que, si escuchas esa voz todo el día, todos los días, terminas creyendo que eres esa voz. Y no. Tú eres el que escucha, no el que ataca. Eres el observador de los pensamientos, no el pensamiento en sí.
Tres pasos para cambiar la conversación interna
1. Detenerte cuando empieza el ataque
El primer paso no es “pensar positivo” a la fuerza. El primer paso es darte cuenta cuando la mente empieza con el ataque: esa cadena de pensamientos que baja tu energía, te llena de culpa o te hace sentir menos.
Cuando notes que comienza, respira profundo y di en tu mente: “Esto es solo un pensamiento, no es un decreto.”
2. Cambiar de juez a testigo
En lugar de ser el juez que te condena, conviértete en testigo. Observa lo que piensas como si vieras una película: sin necesidad de pelearte con cada escena.
Puedes preguntarte: “¿De dónde viene esta idea?”, “¿De verdad es mía, o la aprendí de alguien más?”. Muchas veces descubrirás que la frase que te hiere ni siquiera nació de ti.
3. Hablarte como le hablarías a alguien que amas
Si la persona que más quieres en el mundo te contara lo que tú estás viviendo, ¿le responderías con la misma dureza que te hablas a ti?
Empieza a probar frases como:
- “Estoy aprendiendo, no estoy fracasando.”
- “Puedo hacerlo mejor la próxima vez, y está bien.”
- “No tengo que tener todo resuelto hoy.”
“La mente puede ser tu peor enemigo o tu mejor aliada. La diferencia está en la forma en la que decides hablarte.”
No se trata de controlar todo, sino de elegir mejor
No puedes evitar que haya pensamientos negativos alguna vez. Lo que sí puedes elegir es cuánto tiempo los sostienes, cuánto les crees y qué haces con ellos.
Cada vez que eliges una conversación interna más compasiva, más honesta y más consciente, estás entrenando a tu mente para ponerse de tu lado, no en tu contra.
Y poco a poco, en lugar de ser tu peor enemigo, tu mente empieza a convertirse en una herramienta para crear, avanzar y sostenerte en los momentos difíciles.